Walter Tanero

Hola a todos, me llamo Walter y soy un pescador gallego, amante de la naturaleza y los animales. Mi interés en la dorada va más allá de mi afición a pescarlas, también me atrae como pez, es decir, biológicamente. Os contaré mi historia como pescador y persona. Antes de contarla, tengo que decir que no soy un ejemplo a seguir, el único "mérito" que tengo es que he decidido ¡VIVIR!. Leer más

PAREJA DE EXCEPCIÓN “TRUCHAS”

PAREJA DE EXCEPCIÓN “TRUCHAS”
1 de mayo. Fiesta del trabajo y comienzo de la temporada de reo y salmón en Galicia.
Esto último equivale a madrugón de los buenos, para poner rumbo a la zona de pesca con mi amigo Luis, que a pesar de estar algo tocado, no se perdería esta jornada por nada del mundo.
A las 5:00 am ya estaba despierto. Desayuné con calma y ultimé los preparativos para la jornada.
Con la llegada de Luis, ya sólo me quedaba meter los bártulos en el coche y marchar para el río.
Tras un largo trayecto en coche, con una buena charla de pesca, llegamos al lugar escogido.
Nos preparamos y aguardamos a que llegara la hora del comienzo, si bien esperamos un poco más a causa de la baja visibilidad.
Cuando ya se intuía algo más el entorno, nos situamos en la orilla y comenzamos a lanzar nuestros señuelos.
Al segundo lance me doy cuenta de que mi cucharilla se ha enganchado en algo. Mi compañero me advierte de que hay un cable de acero que atraviesa el río.
Tras reponer el montaje, voy a la búsqueda de Luis. Pensé que este se había ido a la orilla opuesta, así que me fui para allá.
Divisé a un pescador, pero no se trataba de mi amigo. Por ello, me distancié y me subí a un tronco que flotaba en el agua. Desde allí efectué un primer lance. A continuación el segundo … y entonces … siento como el avance de mi cucharilla de un sólo anzuelo se detiene por completo. Pensé en otro enganche, pero un pez al otro lado de la línea comenzó a tirar con una violencia descomunal. La bobina del carrete giraba a gran velocidad mientras el freno del carrete mantenía una tensión adecuada. El temor de la rotura de la línea me sobrevino durante la lucha, pero entonces el pez emergió y así pude mirar que se trataba de un buen ejemplar. Un poco después lo acerqué y logré meterlo dentro de la sacadera.
 Se trataba de una trucha de muy buena talla. El año pasado había sido mi compañero el agraciado con una buena captura: http://nosolomosca.blogspot.com.es/2013/05/una-nueva-temporada-da-comienzo.html
Este año me tocó a mí.
 El tercer lance del día fue dirigido a una pequeña cascada.
Al cuarto lance, la cucharilla se detiene nuevamente. Esta vez el pez sale a la superficie con mucha rapidez y preparo la sacadera. Cuando la acerco al pez, este se sumerge y pone rumbo a la corriente central como una locomotora. La salida del hilo es constante y tras una buena carrera, tengo muchos metros que recuperar.
Voy acercando al pez, pero a mitad de camino comienza otra potente carrera. Continúo recuperando línea y puedo mirar al pez nuevamente. El tiempo comienza a ralentizarse, pero no quiero forzar la situación. Lo acerco con cautela y esta vez sí logro meterlo en la sacadera.
Para mi sorpresa, se trata de un reo de muy buen tamaño. Por suerte para mí, este no se defendió con los característicos saltos, sino me temo que el desenlace sería muy distinto, ya que se trataba de un pez excepcionalmente vigoroso.
 Luis no había tenido tanta fortuna, así que decidimos cambiar de lugar. En el nuevo escenario, todavía estaban desmontando las estacadas, desde las que se fisgan las lampreas. Si queréis saber algo más sobre esta arte de pesca, aquí os dejo un enlace muy interesante: http://www.miguelpesca.com/la%20lamprea.htmMientras pescaba, se acercó un joven llamado Iván, con el que entablé una larga conversación de pesca.
Luego me fui con mi contertulio a la búsqueda de Luis, el cual ya había engañado a varias pintonas.
En esta parte del río, también había gente desmontado las estacadas.
El proceso de desmontaje de estas estructuras es algo que no suele agradar a los pescadores de caña, pues los gritos y el ruido que acompaña a esta acción suele durar bastante. Pero como uno trata de pasarlo bien, se pone tierra o agua de por medio y listo.
En este pozo nos reunimos un buen número de pescadores, si bien no hubo fortuna de cara a dar con las truchas. Quizás porque ya habían capturado algunas o porque este estaba situado entre dos estacadas.
Tras un rato sin actividad, volvimos para abajo y allí me despedí de Iván.
Luego
me encontré a otro pescador con el que hablé largo y tendido de la
pesca en este río y otros temas relacionados, hasta que llegó el momento
de marchar.
Antes de irnos a comer, decidimos hacerle una visita al puesto número 1 de las estacadas. Allí pudimos ver gran cantidad de truchas, que huían despavoridas ante nuestra presencia. Se ve que esa mañana debe ser la más angustiosa del año para los moradores del lugar.
De camino a casa, hicimos una parada en otra zona del río, donde pudimos ver algunas truchas de buen tamaño. Para entonces ya habíamos desistido de seguir intentándolo, pues el objetivo de una mañana entretenida estaba conseguido. Ya sólo quedaba hacer caso a nuestros estómagos y darle su merecido premio por haber aguantado toda la mañana de pesca sin protestar jejeje.

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